Roberto Scafidi #ARTISTA EN FOCO

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Roberto Scafidi

Cuando lo que sos te lleva a lugares que te potencian a ser más vos y te dejás guiar por la intuición y la confianza, ese es el camino de la vida. Así fue que Roberto Scafidi terminó en una escuela secundaria de Bellas Artes en Lugano, luego de haber tenido que dejar su secundario comercial por problemas de conducta, y que el arte entró en su vida de manera casual y nunca más lo dejó. “Me enamoré del arte y la vida me fue llevando”, relata desde su taller en el microcentro porteño. Allí, sus obras geométricas aparecen por todas partes, en bastidores, colgadas, en el piso, sobre la mesa revelando un vasto trabajo y una necesidad de hacer que está siempre presente en la vida de Roberto. Así es que además de su taller, en su casa también tiene un espacio donde trabaja, pero más que trabajar para él es pleno disfrute, como niño con juguete nuevo.

El arte me parece un registro histórico que es mas importante que los libros de historia.

La primera vez que vendió una obra de arte fue a un compañero de taller de Carlos Gorriarena al que asistió cuando terminó el secundario. Los demás empezaron a comprarle obra y así su camino en el mundo del arte lo fue llevando… A grandes exposiciones en Buenos Aires, premios y becas en Europa, muestras en Francia y Holanda, a la universidad como profesor, a dar talleres en museos y centros culturales, a pintar, a dibujar y a mirar mucho arte.

El arte para mi es la búsqueda de un orden, de una belleza, es algo que vos generás de la nada…  Como que vas sacando de la galera conejos.

Su producción es arte y su entorno también. Así es que se declara fanático de las pinturas de Vermeer, que lo conmueven con sus luces y detalles, y de Degas, aunque no tengan nada que ver con el arte geométrico que él hace. Su inspiración viene de la mano de lo que ve, lee e intuye. En su lado B hace retratos que no le muestra a nadie, y que los hace por amor al arte y porque no puede dejar de producir.

A mi me da felicidad el arte, me hace bien crear, me vincula con algo que me da mucha paz.

En su obra hay una serie de vistas aéreas de ciudades y otra de laberintos en las que las formas pueden o no estar, donde son los nombres quizás los que anclan la obra con el tema porque para Roberto las familias de trabajo se van dando naturalmente, sin un plan previo y las obras se van agrupando a medida que nacen. “Yo reacciono al trabajo, primero lo hago y mientras va saliendo voy recogiendo y dialogando con lo que sale”, explica.

El arte es una manera de estar en el mundo que te vincula con el amor a lo que hacés.

Es que el arte para él tiene que ver con la búsqueda de un orden, de una belleza, y es una forma de estar en el mundo que lo vincula con el amor por lo que hace. “Para mi es muy enriquecedor. Me da felicidad, me hace bien y me vincula con algo que me da mucha paz. No me imagino el mundo sin arte”, remata.

Me gusta el arte de todas las épocas, me parece un lenguaje estético visual que tiene que ver con lo simbólico, encuentro el mismo placer en una pintura del renacimiento, del gótico, del arte contemporáneo, me gusta todo.


Nacido en diciembre 1963, Argentino. artista geométrico referente de los 90’.
E.N.B.A Lola Mora, Taller Carlos Gorriarena
Beca Georges Braque, Cité Internationale des Arts., Tutoría de Antonio Seguí
Beca taller Fundación Proa-G.Kuitca 1994-1995.
Podemos pensar su obra como una serie de cartografías urbanas en las que predominan la luz y el color. Son espacios donde una forma contiene a otra, y esta a su vez contiene otra, y así sucesivamente – formando mapas o vistas cenitales de ciudades y construcciones laberínticas. Sus obras son el resultado de un meticuloso estudio del color, luz y geometría, elementos que hacen posibles un orden dentro de estas estructuras, con infinitos caminos y recorridos.
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Fotos y textos: Victoria Schirinian.