#ARTISTA EN FOCO: Elisa Strada

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Elisa Strada Artista en foco

“En mi caso las cosas caen, nunca son forzadas. Necesito que todo caiga, y tenga ese peso” nos explica Elisa Strada en su luminoso taller de Villa Urquiza, sobre su trabajo, sobre su inspiración, sobre la vida misma. Así con ese peso que traen las cosas que por destino tienen que ser nuestras fue que cayó también Elisa en el arte. No como algo planificado o meditado sino como una consecuencia natural de un camino que la llevó hacia ahí. Desde su Santa Fe natal hasta su segunda casa que es la Facultad de Arquitectura y Diseño en la Ciudad Universitaria de Buenos Aires, desde las aulas a las galerías de arte, desde los talleres a los museos, desde el diseño al arte.

“Estudié diseño gráfico y fui encontrando en FADU mi formación y un grupo de gente con la que empezamos a ir a talleres y terminamos metiéndonos en el arte”

A fines de los años noventa, luego de estudiar Diseño Gráfico en la FADU, Elisa comenzó a dar clases en la misma universidad -tarea que adora, que la inspira y donde continúa hasta hoy- y, mientras trabajaba en una agencia de diseño, empezó un taller de arte con Diana Aisenberg. Se asomaban los años dos mil, la tecnología estaba en boga y sus obras terminaron inevitablemente por tener una amplia conexión con lo digital. Sin embargo, el quehacer artístico quedaba para la joven Elisa en un lugar resguardado, casi como un hobbie o una actividad que hacía para contemplar su necesidad de expresarse y de encontrarse con otros artistas y gente que le interesaba. “Nunca tuve el llamado de hacia allá voy: a ser artista”, confiesa. Y fue así que su actual ocupación vino casi sin darse cuenta, y se fue acomodando y anclando, sin forzar, sin planificar.

“Nunca tuve el llamado de hacia allá voy a ser artista. Todo lo contrario. Yo venía de otra formación y me divertía eso. Después sin darme cuenta me fui armando la carrera y todo fue anclado en el arte pero no fue muy pensado”

Hoy, casi veinte años más tarde, Elisa no puede pasar un día sin producir, sin expresar, sin trabajar en alguna o en todas de las varias series que desarrolla en simultáneo. El color, la tipografia, las formas, las texturas, los carteles, la señalética, la composición y la decomposición, forman parte de su obra. ¿Su gran inspiración? La ciudad. Estar en la calle. Y las convivencias que puede dar la ciudad, ya sea entre objetos, personas, sociedades, grupos y todo lo que pueda convivir en una misma ciudad. “Soy como un escáner humano. Voy por la calle viendo carteles, materialidades. Ahora estoy súper callejera. Salgo a la calle a buscar material para trabajar”, se expresa Elisa con el entusiasmo de una niña hablando de su serie Comun lugar mientras desarma con sus manos capas y capas de papeles encolados uno sobre el otro que arrancó de la calle algunos días atrás. Eléctrica, sonriente, expresiva, colorida se mueve por su taller encendida por la obra que hoy la tiene ocupada. “Hay una situación mía corporal de estar arrancando, despellejando y armando mapas en base a esos carteles, que me gusta mucho”, agrega. Es un día de sol y la cara de Elisa brilla con sus grandes ojos y sonrisa.

“Hay una situación mía corporal de estar arrancando, despellejando y armando mapas en base a esos carteles y armar otras pieles otros mapas en el taller que me encanta. El tiempo que estoy desaforadamente arrancando es un tiempo que me queda para mi”

“Mi practica del arte me rescata. La pulsión de caer en mi taller y mi trabajo, mi grupo de amigos, es el sentido de mi vida y mis intereses. Vivo por el arte que me obsesiona y me manda para allá. Gracias al arte”

Como historias a partir de otras realidades, como capas que se superponen y se mezclan, en una acción y un tiempo concretos que quedan en ella y que quizás algunos los vean luego en su obra. Veinte años de trabajo que tienen que ver con lo íntimo y lo privado, lo público y la ciudad, que son su propia piel y es el sentido último de sus días. “Mi práctica de arte me rescata. La pulsión de caer en mi taller y mi trabajo, mi grupo de amigos… Es el sentido de mi vida. Vivo por el arte que me obsesiona y me manda para allá. Gracias al arte. Muchas muchas gracias”.